9 jun. 2011

Carta a una chica vividora.

Tal vez cuando leas esto ya estaré lejos, muy lejos. Hoy he cogido las maletas sin decir nada a nadie, porque he pensado que es lo mejor para los dos. Llevo bastante tiempo dándole vueltas y vueltas a la misma historia, la nuestra. Pienso que es lo mejor para los dos. Somos muy diferentes y, aunque digan que los polos opuestos se atraen yo no pienso así. Creo que somos como el agua y el aceite. Yo soy celoso y tu en cambio eres una vividora de la poca vida que tenemos. Yo soy posesivo y a ti te gusta la libertad, te gusta salir de macha con tus amigos y volver cuando el cuerpo no pueda más. Yo soy más bien reservado en cambio tú, eres espontánea y sociable. A mi no me gustan las peleas y tú adoras el boxeo. Eres una chica mala, y yo soy demasiado bueno. Adoras dormir hasta las tantas y yo, bueno yo, prefiero madrugar. Somo tan distintos que nosé si quiera porqué hemos coincidido en esta vida. Tal vez sea porque la vida te ofrece oportunidades en la vida para cambiar, pero como tú bien sabes yo arriesgo poco. Siempre piso sobre suelo seguro. Tú eres la chica del plan B, con una solución alternativa para todo. No quiero entretenerte más con mis estúpidas explicaciones. Antes de olvidarme por favor, recuerda una cosa, solo una. No cambies nunca, no cometas el mismo fallo que cometí yo. Yo intenté cambiar por ti, y y ves como me ha salido. Ahora estoy solo, sin nadie a quien recurrir, por mi absurdo carácter. De veras, sigue así desaynando en Sturbucks, comiendo a altas horas de la noche y vistiendo de manera extraña, como siempre haces. Ahora olvidame, sigue tu vida y no te acuerdes de quien soy, simplemente continúa. Solo una cosa más, te quiero.

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